Capítulo 2: Sometimes dreams come true
Mi camino hacia el sueño de ser ingeniera fue como una montaña rusa ? Al principio, parecía que estaba escalando el Everest en chanclas. Pero después de años de sudor, lágrimas y un montón de café, lo logré. No solo me convertí en ingeniera, sino que también diseñé mi primer chasis para la competición MotoStudent. ¡Y gané el premio a la mejor Innovación tecnológica! ?

Ahí me veis bien orgullosa en el Circuito de Motorland después de defender el proyecto delante de muchas personas en que fue primer discurso en público…¡qué vergüenza pasé!
Pero el sueño no acabó ahí, sólo acababa de empezar. Después tuve la oportunidad de seguir diseñando motos y, entre otras locuras, correr el Primer Mundial de Motos eléctricas, crear una empresa, montar una fábrica desde cero o relanzar la marca española Bultaco al mercado. Yo que iba a clase en el instituto con un estuche que llevaba el logo de Bultaco, ¡ahora diseñaba esas motos!



Pero lo más emocionante fue cuando vi pasar una ‘moto mía’ por la calle. ¡Casi lloré de alegría! Había trabajado duro para llegar hasta ahí. Y sí, admito que hice una pequeña danza de la victoria en medio de la acera. ?
Esta historia está en la cresta de la ola. ¿Quieres saber qué pasó después? Sigue leyendo el Capítulo 3: Todo lo que no me enseñaron
Spoiler: incluye más café y algunos momentos de ‘¿qué demonios estoy haciendo?’»